Testimonio de César compartido a través de nuestra web para explicar al mundo su lucha contra la epilepsia

Hace 2 años me diagnosticaron la epilepsia, fue una noticia dura, una noticia que cambio mi vida, le dio un giro de 180°. Había momentos en los que ya no quería seguir viviendo. La tristeza me consumió, la soledad se notaba en mi rostro, ya no tenía esa chispa de la vida. Siempre me ha gustado escribir y dije: una hoja en blanco será mi doctor, será esa luz que uno necesita para seguir, para empezar de nuevo.

El siguiente escrito lleva algo de lo que siento, de lo que pienso, de lo que soy y de lo que fui.

Epilepsia

Basta, ya me robaste sueños, momentos y me estas robando las ganas de vivir, las ganas de sonreír y sobre todo de hacer lo que me gusta. A veces ya no sé que hacer contigo, tú sabes que he pensando en quitarme la vida, sabes que no me siento comodo sabiendo que estás y que estarás siempre conmigo, sabes que he lastimado mi cuerpo por ti, ¡lo sé!, siento placer al hacerlo, me gusta, me relaja; pero ya basta, sé que he dejado que me definieras, sé que he cometido el error de que vivieras por mí por algún tiempo y créeme que ya no más. Todo este tiempo que deje que me definieras, me lastimaste, tuve miedo, coraje, angustia, soledad; podía sonreír pero había una parte de mí que se estaba muriendo y que me pedía a gritos que ya no siguiera más con este ritmo de vida. Me quitaste mucho o deje que me lo quitarás por no saber como afrontar la situación, por tenerte miedo, por asustarme cada que me venías a visitar.

A veces me sentía pequeño a tu lado. Eres una oscuridad, eres un infierno, eres un paraíso pero también eres una enfermedad, ¡bueno¡, solo eres una enfermedad, de lo de la oscuridad, el infierno y el paraíso antes mencionado son caras, fases de lo que puedes representar o de como te vemos y de como te describimos.

Sé que la vida es tu manjar favorito sin importar como la consigas, también puedo decirte que tu pintura preferida es el miedo que ves en el rostro de cada personaje al que visitas, que tu canción favorita es la voz que se hace acompañar con un miedo inigualable, con un pequeño tartamudeo y que te pide y que te súplica que por hoy no hagas tu ronda.

«Esta vez vas a ver algo diferente, vas a ver alegría y brillo en mis ojos»

Basta de tener miedo, te seguiré respetando pero ya no tendré miedo. Basta de que me definas, ahora serás parte de mí, ahora vivirás conmigo y no yo contigo. Perdí mucho pero lo que tengo me basta para salir de esta oscuridad, para salir de este agujero, para despedirme de ti. No te digo adiós. Estaré con la cabeza arriba y de pié para recibirte con respeto cuando me visites, pero también te vas a dar cuenta que ya no tendré esa mirada de miedo; se que estoy en tu lista negra pero hasta que yo quiera estaré en tus brazos pero por el momento no, te pido una disculpa por dejarte así, por cambiar los papeles sin avisarte.

Tengo unos ojos y una sonrisa que al verlos llegar al punto de reunión mis labios dibujan una obra de arte que se conoce como sonrisa, mis ojos brillan y siento nervios. Tengo a cuatro personas maravillosas, cada uno con su carácter pero por cada uno daría mi vida sin dudarlo, tengo unas ganas inmensas de seguir disfrutando de esto llamado vida y no por esas personas, es por mí, porque si quiero lograr o intentar algo es olvidarme de la persona epiléptica que vive en mí y comenzar de nuevo.

Te agradezco por lo que me has enseñado, por lo que he vivido durante todo este tiempo desde que supe de tu existencia y créeme que aquí seguiré y aquí estaré para tomarnos una taza de café, para conversar y después para olvidar.

Seguiremos teniendo esos encuentros, pero todo será diferente, esta vez ya no verás miedo, esta vez vas a ver algo diferente, vas a ver alegría y brillo en mis ojos.

César.

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