Un artículo de nuestra colaboradora Irene Tarragó
¿QUÉ TÍTULO PONGO HOY?
De vuelta de las vacaciones, encaro el nuevo curso con falta de energía, pero no por eso con falta de entusiasmo. Sé que las cosas me van a costar cada vez un poco más, porque a los efectos secundarios de mi medicación para la epilepsia (Depakine) se suman los del Letrozol, tratamiento hormonal para el cáncer.
Tengo muchas cosas por hacer tras esta pausa vacacional y he querido que la primera fuera este artículo sobre la epilepsia. Es un compromiso que adquirí ya hace muchos años y no quiero faltar a mi palabra: un artículo al mes, contando mis impresiones, problemas, anhelos, dudas, en resumen, mi día a día con la epilepsia.
Tantos artículos he hecho ya y tantos temas se entremezclan en cada uno de ellos, que he optado por poner ese titulo al de hoy. Porque, al final, la mayoría de las veces, no trato un único tema. Al hablar de la vida, que es algo que no se centra en un solo asunto sino que abarca cuestiones de todo tipo, yo, al escribir, cuento, narro, digo que siento ante los acontecimientos ocurridos y puedo saltar de un tema a otro. Porque eso es la vida. Diversidad, rutina, sorpresas…
La actualidad tampoco me deja indiferente y, si quiero hablar de todo, como cualquier ciudadano/a, tendré que dar mi opinión. Creo que no podemos mirar hacia otro lado.
Lo que más tenemos hoy en mente todos los españoles es la situación de Ceuta. Sin entrar en quien está detrás de todo ello, sí quisiera decir que, desde mi punto de vista, se ha gestionado fatal, no se han unido las diferentes administraciones para trabajar coordinadamente, con lo que se ha llegado a una situación horrorosa tanto para la ciudadanía de Ceuta como para las personas que entraron en España ilegalmente. Nuestros políticos tendrán que ponerse las pilas para solucionar este enorme problema y dejar de echarse la culpa unos a otros para unir fuerzas y buscar soluciones.
Y el mundo que nos rodea es un caos. Guerras por todas partes. Hoy mismo me preguntaba en qué mundo iban a vivir mis dos nietas. La verdad es que me da miedo.
Y el mundo que nos rodea es un caos. Guerras por todas partes. Hoy mismo me preguntaba en qué mundo iban a vivir mis dos nietas. La verdad es que me da miedo.
Pertenezco a una generación privilegiada. Mis padres tuvieron que trabajar duro porque vivieron una guerra que les obligó a esforzarse para mantener dignamente a la familia. Yo soy la tercera de 3 hermanos, pero me llevo 13 con el hermano mayor. De los tres soy la única que tiene estudios universitarios. Cierto que ninguno de los otros manifestó su deseo de estudiar, pero gracias al esfuerzo de mis padres yo pude hacer lo que quería.
Tuve, además, la suerte de casarme con un hombre cariñoso, trabajador, comprensivo, que me quiso con mi epilepsia. También sus padres vivieron la guerra y sufrieron muchísimo. Tuvieron nada más y nada menos que 9 hijos y, con un gran esfuerzo, todos tuvieron la ocasión de tener estudios universitarioas. Como buen aragonés, era muy tozudo lo que hacía que se aplicara mucho en su trabajo, por lo que con muchas zancadillas y algún que otro disgusto, al final (pasaron 17 años) consiguió su meta: ser trasladado a Madrid para poder seguir desarrollando su carrera profesional. Los sacrificios siguieron allí con muchos viajes a Latinoamérica e incluso un traslado a Argentina con toda la familia.
Con todo esto quiero decir que nuestros padres fueron héroes y heroínas. Nosotros, gracias a su esfuerzo, tuvimos oportunidades y las pudimos aprovechar o no. Nuestros hijos e hijas , están teniendo ya dificultades (vivienda, sueldos..) pero nuestros nietos y nietas, ¿qué mundo van a recibir? ¿qué oportunidades van a tener? ¿podemos prepararnos de alguna manera para que ellos estén preparados?
Incógnitas que se les plantean tanto a personas con epilepsia como a personas que no tiene esta enfermedad. Porque nosotros sentimos, nos preocupamos, sufrimos, reímos y soñamos como cualquier ser humano.
Irene Tarragó Pascau













