Hace medio año que me han operado de mis crisis de epilepsia. Era una operación muy difícil y arriesgada pero pensé que después de tantos años solamente tenía dos opciones: Arriesgarme y operarme o seguir con la epilepsia con la que ya llevo 42 años.

Aunque no fue una decisión fácil, no me arrepiento de haberme operado, ya que el resultado ha sido magnífico y todo ha salido muy bien. Tengo que reconocer que antes de la operación tenía miedo porque el foco estaba en la parte izquierda del cerebro y allí se sitúa la zona del lenguaje y la memoria. He tenido mucha suerte, ya que he salido de la operación sin ninguna dificultad y de momento, libre de crisis.

Durante toda mi vida con epilepsia he tenido infinitas caídas y nunca me había roto nada. Pero lo que son las cosas, hace una semana hice una excursión en la montaña y en un momento dado perdí un poco el equilibrio en las piernas y me resbalé. El problema fue que puse la mano en el suelo para protegerme de la caída con tan mala suerte que al apoyarla me rompí la muñeca. Ahora llevo unas semanas con el brazo inmovilizado y estoy esperando si me deben operar de la mano o no.

A veces, la vida es muy curiosa. Durante tantos años me ha estado protegiendo de no tener consecuencias graves cuando me caía por una crisis, y ahora que estoy libre de ellas es cuando he tenido una lesión seria…

¡De todas formas, estoy muy contenta de estar libre de crisis después de la operación de estos últimos meses!

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