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Un artículo de nuestra colaboradora Irene Tarragó

¡Qué barbaridad!, ¡año 2020! Para una persona que, como yo, ha nacido en 1958, este año le suena a ciencia ficción, a futuro. Pero bueno, las cosas han ido desarrollándose, se han hecho avances y, de momento, la realidad todavía no ha adelantado a la ficción. Todavía no andamos como algo habitual con coches voladores ni las conductoras de taxis son androides ni hemos logrado teletransportarnos, que es lo que más me gustaría a mí. Ni contaminación, ni atascos, ni nada. Piensas donde quieres ir y allá que te vas por arte de magia. Sería maravilloso.

Bueno, y como es habitual en estas fechas, os deseo lo mejor para este año, que los descubrimientos, avances, dispositivos para tratar la epilepsia, para prevenir sus crisis, tengan el empujón que les falta. Estamos en 2020, hay enfermedades que están todavía un poco retrasadas en cuanto a avances. Os comento que yo, aparte de epilepsia, tengo también hemocromatosis, cuyo único tratamiento es hacer “sangrías” periódicas. El hacer “sangrías” consiste en sacarte entre 300 o 400mg de sangre, cada vez que vas. En mi caso, unas 6 veces al año. Es horroroso. Las venas se van debilitando de tanto pinchazo (las agujas son gorditas). Y no puedo comprender que, en pleno siglo XXI, esto siga siendo así de antiguo.

Estamos en 2020, hay enfermedades que están todavía un poco retrasadas en cuanto a avances

Así que, desde todos los ámbitos, hemos de dar un empujón a la investigación médica y todo lo que le rodea. En el pequeño ámbito político que yo puedo abarcar ahora, impulsaré las investigaciones en las enfermedades cuyos tratamientos han quedado más obsoletos y la facilitación burocrática y administrativa de los trámites que muchos dispositivos tienen que pasar hasta que llegan al mercado.

Que tengáis todos un gran año.

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