Una iniciativa de la OMS  ·  Fuente oficial

La estigmatización contribuye significativamente a la mala salud física y mental de las personas con epilepsia y no mejorará con un solo enfoque. Se necesita una estrategia múltiple, que sea culturalmente apropiada, multisectorial y colaborativa. 

Las ideas falsas y las confusiones sobre la naturaleza de la epilepsia contribuyen a la carga de la enfermedad y conducen a la estigmatización. Entre ellas destaca la percepción de la epilepsia como una forma de locura que arruina la vida de las personas y es intratable o contagiosa. Las ideas falsas y las actitudes negativas hacen que las personas con epilepsia se sientan humilladas y avergonzadas. El hecho de sentirse excluido socialmente contribuye a la carga física, psicológica y social de la enfermedad. La estigmatización puede retrasar la búsqueda de atención médica apropiada, el acceso a ella, la financiación de la salud y la disponibilidad de tratamiento. 

La discriminación institucionalizada de quienes padecen epilepsia afecta el empleo, la educación, el matrimonio, la procreación y las normas de conducción de vehículos. En varios países existen leyes discriminatorias. La mayoría fueron derogadas hace décadas, pero su legado todavía puede generar ideas falsas y generar discriminación.

Las inversiones directas en atención sanitaria no necesariamente reducen la estigmatización. Para ello, los fondos deben dirigirse a programas específicos de reducción de la estigmatización y de concienciación sobre la epilepsia. Las instancias normativas pueden reducir la estigmatización cambiando las leyes que castigan a las personas con epilepsia.

El hecho de sentirse excluido socialmente contribuye a la carga física, psicológica y social de la enfermedad.

Una respuesta multisectorial de salud pública debe incluir intervenciones que mejoren el conocimiento de los pacientes y sus familias, los maestros, los empleadores, los dispensadores de atención sanitaria y de servicios para discapacitados, los cuidadores, el personal de primera línea, los curanderos tradicionales, los medios de comunicación, la comunidad y las instancias normativas.

Descubre más sobre el informe “Epilepsia: un imperativo de salud pública” publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

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